sábado, 10 de diciembre de 2011

La impotente

No des un paso más hacia el olvido, que siento que te me vas de los labios, vuelve a la cama que no hemos terminado de soñarnos, además ¿qué te cuesta? Me costará a mí cuando te vea partir y lo sabes, porque mis caricias te lo han dicho, porque mi voz desgarrada te lo repite todo el tiempo, y si te vas es porque quieres conscientemente joderme la existencia.

No te vayas melodía, que en tu canto se refugia mi esplendor, no te vayas alma mía, no te tragues el tiempo que es nuestro, no flageles la poca cordura que me queda, no te vayas, te lo ruego. Si te quedas, pedacito mío, nos fundimos en el aura, le pasamos la lengua por el ombligo a la soledad, y cosquilleamos el uno en el corazón del otro; si te quedas, dulcecito de frambuesa, nos comemos a la eternidad con una tacita de té hirviendo.

La sordera te aqueja me dices, yo más bien creo que te estás apendejando para verme correr tras de ti como si mi vida de ello dependiera, deja de vestirte, no te vayas, si lo que necesitas es que insista, no te vayas, no te vayas, no te vayas ,no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, vuelve aunque sea para detenerme y no te detengas cuando lo estés haciendo.

Si te detienes, si te detienes carrusel, nos amamos.

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