sábado, 4 de diciembre de 2010

No soy yo

Voy a dejar las historias ficticias a un lado porque en cierto modo no me sirve de nada ocultarme en personajes irreales, no es lo mismo narrar mis dolencias mediante otras bocas que vomitarlas tan propias que luego sienta la necesidad de tragarlas otra vez. Ya no más familias de 1820, ya no más callejones, ya no más asesinas seriales, se mueren todas las adictas que me he inventado, que el viento se lleve las flores en el cabello de las damas de mis cuentos, que la espuma cubra por completo a cada lugar que la cafeína inunda en mis letras.

De ahora en adelante se acaban las cortinas de humo negro, ya no me ocultaré, tal vez era lo que necesitaba, tal vez lo propicio es deshacerme de la ira que escribo. Dejar de plasmar oscuridad y comenzar a pintarla con cada paso que doy. ¡Claro! ¿Cómo no lo supe antes?

No tengo que hacerlo, necesito hacerlo, abrir más los ojos y darme cuenta de que esto no es lo que quiero. Dejar de deletrear mis angustias y furias, tengo queenojarme.

Y bueno, cuando ya no tenga ganas lo dejo de hacer y punto, naturaleza humana. Subo la cabeza y lloro hasta que no pueda respirar. ¿O no? Sí, eso haré, voy a enfadarme y el mundo entero sabrá lo que nunca pensó que llegaría a saber, querrán cerrar los ojos y aparecer en cualquier otro lugar y es más, preferirán jamás haber nacido. Sí, está decidido: YA NO MÁS, esto no es injusticia es crueldad. Y bueno, al fin y al cabo en el diccionario la palabra “justicia” está mal definida porque esta ni siquiera existe.

¡Ay no Sindy pero qué demonios estás pensando! ¡Eres débil! ¡Eres un insecto condenado a vivir a la sombra de otro! Eres una ilusa, eres un gran fiasco, eres un fracaso andante, una botella vacía, un plato roto, una tacita de té en la que sirven lodo, el grano de arena bajo la roca, ese que nunca logrará escapar.

Jamás llegarás a ser fuerte, no eso nunca. Tu ira te acompañará hasta la tumba y tal vez hasta siempre ¡Apúrate! Te quedan instantes apenas para retractarte y agachar la cabeza de nuevo.

¿O no? Vida mía, ¿cuándo me volviste loca?.


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