Me quiero encontrar un lunático que me regale su vida. Quiero ser la piedra en el camino de cualquier transeúnte apurado por su cotidiana vida, tal vez con prisa por llegar a trabajar o simplemente por apagar la estufa que dejó a fuego vivo. Quiero aprender a poner la mente en blanco para saber que se siente ser presidente de la republica de Colombia; también quiero salir a la calle y que al abrir la boca todos se lancen al suelo para no escucharme, y así estarían salvados.
Quiero tener frente a frente a cualquier pelagatos que me afronte como nadie lo ha hecho, que me haga verme al espejo y llorar por tanta conmoción y asco por mi misma; espero, quiero que llegue alguien que abra los ojos de esta testaruda o que tal vez simplemente me dé una bofetada para ver si aprendo algo de “la vida”.
Quiero ser tinta china que empape una pluma francesa y sea usada por un alemán. Quiero dar un paso atrás con todo y tiempo para revivir momentos olvidados en el baúl de las memorias amarradas al deseo inalcanzable de eternidad. Quiero ser una broma para así ser causa justa de problemas para gente indefinida e inhibida.
Quiero ser un vestido negro para “salir con lo que sea”, para ir a una lujosa fiesta burócrata y burlarme con mi belleza de esos Mc.Quiensea y después ir a un velorio apagar las luces y sentir la piel de quien quiera que me use.
Quiero ver el sol de cerca y confirmar que “se está apagando”. Quiero comer luna de queso pero solo si es doble crema. Quiero ser un esfero. Quiero cerrar los ojos, muero de sueño.
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